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Pensando ya en el siguiente...








Capítulos
   Capítulo I. Un contenedor azul 
   Capítulo II. Empieza el viaje
   Capítulo III. Cape Town
   Capítulo IV. The Cape of Good Hope
   Capítulo V. Los Toyota?
   Capítulo VI. Namibia
   Capítulo VII. Fish River Canyon
   Capítulo VIII. Un desierto vallado
   Capítulo IX. Botsuana
   Capítulo X. Central Kalahari Game Reserve
   Capítulo XI. Kubu Island
   Capítulo XII. Maun
   Capítulo XIII. Moremi Wildlife Reserve
   Capítulo XIV. Chobe
   Capítulo XV. Victoria Falls
   Capítulo XVI. Bunji!
   Capítulo XVII. Eureka
   Capítulo XVIII. Mama Rules
   Capítulo XIX. Lago Malawi
   Capítulo XX. Que lago más largo!
   Capítulo XXI. Maziwa Fresh!
   Capítulo XXII. Dodoma
   Capítulo XXIII. Ngorongoro
   Capítulo XXIV. Arusha
   Capítulo XXV. Snake Park
   Capítulo XXVI. Kilimanjaro
   Capítulo XXVII. Dar Es Salaam
   Capítulo XXVIII. Kipopeo Camping
   Capítulo XXIX. Zanzíbar
   Capítulo XXX. Stone Town
   Capítulo XXXI. Delfines
   Capítulo XXXII. Último día en Zanzíbar
   Capítulo XXXIII. Se acabó!!
   Capítulo XXXIV. Un vuelo más y llegamos a casa
Capítulo I. Un contenedor azul

   Hace ya prácticamente dos años desde que en un restaurante junto a Albert empezábamos a emocionarnos con la idea de cruzar el continente africano tras los pasos de sus amigos de Africatracks.

   Ocho KDJ's con sus respectivos ocupantes, fueron los programados inicialmente para emprender esta aventura.

   Hoy, 18 de Agosto de 2008, solo dos Toyota salen de Cerdanyola del Valles en dirección al puerto de Barcelona con la intención de meterlos en el contenedor que los llevará a tierras lejanas.

   Unos han sido padres, otros por sus circunstancias personales y otros en vilo hasta el último momento, pero ha sido gracias a todos ellos, que esta aventura no tendrá marcha atrás desde el momento en que se cierren las puertas del contenedor. Sirvan estas líneas para recordarlos a todos y cada uno de ellos pensando que en el siguiente estarán presentes.

   Pero bueno, volvamos al presente. Son las 07:00 de la mañana de un no demasiado caluroso lunes de agosto. Jose y Toñi han estado todo el fin de semana con nosotros aunque ésta última nos dejó ayer ya que las obligaciones laborales no le han permitido quedarse para la operación del contenedor.

   Los coches están listos desde el viernes, cargados y preparados para la marcha. El camino hacia el puerto es rápido en comparación a lo que el tráfico de Barcelona nos tiene acostumbrados, pero es Agosto y se nota. Jose en su Toyota Champagne, yo en el nuestro con los peques y Ainhoa nos sigue en nuestro turismo.

   Llegamos al Zal, Zona de Actividades Logísticas del puerto, y buscamos el almacén designado por nuestro transitario. Una breve charla con el supuesto responsable nos indica que debemos dejar los coches en el parking y esperar a que bajen nuestro contenedor del puerto. Quizás previendo hacia donde se dirigen los coches y con la intención de que nos vayamos habituando, la gente del almacén nos obsequia con una larga espera de casi cuatro horas.




   Por fin ha llegado el momento. Un deslumbrante contenedor azul con la palabra ITALIA en su lateral se cuece al sol cuando nos indican que podemos subir los coches por la rampa hacia el muelle de carga.




   Empezamos con la carga de los Toys según nos indica el operario. Tenemos que meterlos de culo y dejarlo de forma que se puedan trincar correctamente. Ya tenemos uno dentro y antes de proceder con el de Jose, desconectamos las baterías para evitar que se descarguen en el mes que estarán en la cajita.






   Con los dos Toyota en el contenedor llega el momento de cerrar las puertas. Una sensación extraña se apodera de nosotros, siempre te queda ese re gustillo de si volverás a verlos, y sobre todo, dónde volverás a verlos, en la otra punta del continente africano!!

   El encargado del almacén opera la rampa y una vez deja libre el acceso, cierra las puertas. Reconozco que la emoción me pudo y me lance a darle un beso a nuestro coche antes de que se cerraran las puertas.

   Ya solo queda ponerle el precinto que nos asegurará que nadie ha manipulado el interior de nuestro contenedor, en él cita V68837.








   Ya está, los coches encerrados en el contenedor y un camión a punto de engancharlo para llevárselo al muelle de carga.

   Nosotros nos dirigimos a Barcelona para acabar los papeleos en las oficinas de Röhlig. Ya por la tarde dejamos a Jose en la estación de Sants y nos despedimos hasta dentro de un mes en Múnich.

   Los últimos días de Agosto van pasando y poco a poco vuelven todos aquellos que estaban de vacaciones. Tenemos un sentimiento extraño, ya que si los últimos meses fueron de continua locura cerrando temas, una vez enviados los coches la sensación es de calma absoluta. Todo nuestro equipaje viaja en los coches, así que ni siquiera el equipaje de mano nos supone el más mínimo quebradero de cabeza. Una muda, la documentación y la cámara de fotos es todo con lo que partiremos hacia Ciudad del Cabo.

   El día del vuelo se aproxima y hemos pasado algún que otro momento de nervios, ya que un retraso en el barco que debía llevar nuestro contenedor hasta Las Palmas nos ha puesto el corazón en un puño con la posibilidad de que llegáramos nosotros antes que los coches. Por suerte, parece ser que aunque justo de tiempo, el contenedor llegará un solo día antes que nosotros.




   Aprovechamos los últimos días para despedirnos de familias y amigos, y hacer una visita al zoo de Barcelona, para que los más peques tengan fresco el recuerdo y la posibilidad de comparar hábitats.

   Seguramente pasará mucho tiempo antes de que queramos volver a un zoo…






Autor: Sergigg




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